Seguramente estés en búsqueda activa de un aula virtual. Y seguramente también te estarás preguntando qué debe tener una plataforma para considerarse completa, además de potenciar el centro y los alumnos. Una plataforma de aula virtual no puede ser solo un repositorio de contenidos o una herramienta de videoconferencia, sino que debe contener un ecosistema educativo completo que replique un aula presencial. Desde 2020, el 78% de los centros formativos presenciales han ampliado su entorno al campo digital dada la demanda de formación online. Por eso, saber cómo debe ser un aula virtual nabbü es clave para cualquier academia.
Gestión administrativa integrada
Para comenzar, un aula virtual debe poder apoyar la gestión del centro. Si bien no es necesario que se ocupe del 100% de las tareas administrativas, sí debe aligerar la carga de trabajo en gestiones sencillas como matrículas, pagos, autogestión de mensualidades, comunicación interna y recolección de estadísticas. Por lo tanto, un aula virtual debe tener un escritorio para el director o gestor del centro, donde se puedan extraer informes con altas y bajas de alumnos, pagos recibidos o pendientes, matrículas activas y cursos que están funcionando.
Para la parte de pagos, deberá contar con una pasarela de pago. En el caso de nabbü, se trata de Stripe, dada su buena reputación y experiencia. Además, y separado del escritorio, deberá contar con un módulo exclusivo para la comunicación, bien sea masiva o interna, accesible desde cualquier perfil de alumno. El calendario también es uno de los grandes subestimados. Un calendario completo con fechas de entrega, exámenes, días festivos, tutorías y jornadas de repaso puede aumentar significativamente la asistencia a actividades y la finalización de cursos.
Personalización según el nicho
Tanto si el objetivo del centro es personalizar la plataforma para adecuarse al 100% a su sector como si prefiere algo más generalizado, debe poder contar siempre con la posibilidad de personalizar. Esto puede ser tan simple como incluir colores, logos, fondos y el branding general del centro, como los títulos de la oferta formativa.
El contenido y la estructura de un máster de sanidad no podrá parecerse a un curso express deportivo. El uso de test podrá verse más afectado en academias de oposiciones, y los vídeos de una hora serán más prácticos en academias de arte. El reto es tener claro el nicho de cada centro y poder explotar al máximo la personalización que permite nabbü. Saber cómo debe ser un aula virtual nabbü implica entender que la personalización es clave.
Resultados y comunidad
La paradoja de la formación online nos recuerda que un alumno autodidacta puede ser más eficiente desde su propio entorno, mientras que otro puede necesitar comunidad y pertenencia, así como un ambiente lectivo óptimo. Por eso son tan necesarios los foros de discusión, las videoconferencias grupales, las tareas en grupo, las rondas de preguntas, las tutorías periódicas y un seguimiento exhaustivo de cada alumno, como en cualquier clase presencial, sin ignorar las barreras geográficas.
Accesibilidad y portabilidad
Romper barreras geográficas es necesario, pero también lo es la portabilidad y la atención fuera de horario. Por eso nabbü cuenta con complementos extra como la app, disponible en iOS y Android. Esta permite la descarga de archivos en el teléfono, el repaso de vídeos y test, adjuntar tareas, acceder a notificaciones y mensajería, y demás funcionalidades desde la comodidad del móvil.
Esto permite que alumnos sin ordenador tengan el mismo derecho a la educación que los que disponen solo de teléfono móvil. Esta medida se aplicó como petición de los alumnos, ya que las estadísticas demuestran que más del 74% de los alumnos accede a sus estudios a través del móvil al menos una vez al día.
Integridad y soporte humano
Un aula virtual que solo sube PDFs sin seguimiento está condenado a la obsolescencia. Una plataforma perfecta debe contener lo esencial para replicar un aula presencial en el ámbito online, pero con las ventajas de poder realizar automatizaciones administrativas que restan tiempo de calidad a la enseñanza. Además, debe estar orientada a permitir a los centros formativos la escalabilidad y mejora económica del sector.
Si el aula virtual dispone de un equipo humano dedicado única y exclusivamente al soporte técnico, con experiencia y recursos constantes para hacer prosperar el centro, la fórmula está servida. Nabbü cuenta con todas estas herramientas y funcionalidades. Explotarlas al máximo depende solo de cada centro.
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