Uno de los mayores temores de cualquier academia al dar el salto al mundo digital es perder el control sobre su material didáctico.
Es comprensible. Has invertido tiempo, esfuerzo y recursos en crear contenidos de calidad. Lo último que deseas es que circulen libremente por internet sin que puedas hacer nada.
Afortunadamente, con nabbü ese miedo se queda en vano. Hemos diseñado la plataforma para cursos online pensando en blindar tu propiedad intelectual. Y también en darle a los centros todo el poder sobre quién, cómo y cuándo accede a cada recurso.
Acceso cifrado: nada de enlaces públicos
Empecemos por la base: el acceso al contenido en nabbü está completamente cifrado y protegido.
Esto significa que nadie puede acceder a tus vídeos, documentos o tests mediante un simple enlace compartido. La única vía de entrada es a través de una cuenta activa dentro del aula virtual.
¿Y cómo se obtiene esa cuenta? Solo por dos procedimientos legítimos:
- El alumno se registra y completa el pago a través de la pasarela integrada.
- O el propio centro da de alta manualmente a sus estudiantes.
No hay atajos, no hay enlaces públicos, no hay puertas traseras. Cada alumno tiene su propio perfil, su propia contraseña y su propio historial de aprendizaje. El contenido solo se despliega para quienes han pagado o han sido autorizados por la academia.
Cuentas compartidas: cómo evitarlas
Vayamos un paso más allá. El temor a que varios alumnos compartan una misma cuenta es una preocupación real y muy legítima. Especialmente en el competitivo mundo de las oposiciones, donde el acceso al material puede marcar la diferencia entre aprobar o quedarse atrás.
En nabbü hemos anticipado esta casuística. Ofrecemos a los centros herramientas sencillas pero muy efectivas para desincentivar cualquier intento de uso compartido.
Limita el número de reproducciones
Por ejemplo, puedes limitar la visualización de un vídeo a un número concreto de reproducciones por alumno. Imagina que activas la opción de que cierto vídeo solo pueda verse dos veces.
De repente, ese alumno que había pensado en compartir su cuenta con un compañero se lo pensará dos veces. Porque sus propias repeticiones para el examen quedarían comprometidas. Cada alumno se convierte en el principal responsable de su propio aprobado. Y la lógica del interés propio obra en favor de la academia.
O limita el tiempo de acceso
Otra alternativa, aunque ligeramente menos efectiva, es la limitación temporal. Por ejemplo: este vídeo solo estará disponible durante tres días, justo antes del examen.
El alumno sabe que tiene una ventana estrecha para aprovecharlo. No querrá desperdiciar ese recurso compartiéndolo. Sobre todo porque sabe que si otro accede con su misma contraseña mientras él está dentro, la sesión se cierra.
También funciona con los tests
Y lo mejor de todo es que el mismo sistema se aplica a los tests. Un alumno que solo puede ejecutar un determinado simulacro dos o tres veces en total no va a arriesgarse a compartir su cuenta con nadie.
Su éxito en la oposición depende de poder practicar ese test cuantas más veces mejor. La limitación de ejecuciones genera un sentido de escasez y propiedad. Eso disuade cualquier comportamiento fraudulento.
Descargas: tú decides, y con marca de agua
Llegamos a otro miedo clásico: que los alumnos descarguen los vídeos o documentos sin permiso y los distribuyan por su cuenta.
En nabbü la política es clara y contundente. Los vídeos no se pueden descargar jamás. No hay botón de descarga, no hay truco, no hay extensión que valga. El vídeo se reproduce en streaming dentro de la plataforma y no queda almacenado en el dispositivo del alumno.
En cuanto a los documentos, el centro decide qué archivos son descargables y cuáles no. Pero incluso cuando autorizas la descarga de un PDF, ese archivo sale con una marca de agua que incluye el logo de tu academia.
¿El resultado? Si alguien decide compartir ese documento fuera del aula virtual, estará difundiendo también tu imagen de marca. Eso se convierte en publicidad gratuita para tu centro. Y si esa difusión no fuera deseada, el centro siempre podrá tomar medidas legales. El documento contiene sus señas de identidad como prueba.
Capturas de pantalla y grabaciones: hacerlo inútil
La última frontera de la preocupación suele ser la captura de pantalla o la grabación de la pantalla por parte del alumno. Es cierto que cualquier persona con un móvil puede fotografiar o grabar lo que ve en su monitor.
Pero en nabbü hemos puesto un especial empeño en hacer que esa práctica sea tan incómoda y tan poco útil que prácticamente nadie se moleste en intentarlo.
En documentos
Si un alumno intenta hacer una captura de pantalla de un documento, esta no se realizará en pantalla completa. El resultado incluirá de manera prominente los datos del centro como el logo. La reproducción obtenida es incompleta o directamente inútil para su reutilización.
En vídeos
La protección es aún más sofisticada. Todo vídeo subido a nabbü se reproduce con el logo del centro insertado en varias partes de la pantalla. No solo en una esquina, sino en posiciones estratégicas que dificultan cualquier intento de recorte o edición.
Y además, cada vídeo muestra los datos personales del alumno que está visualizando en ese momento. Esto significa que si alguien se atreve a grabar la pantalla con su móvil y difunde ese vídeo, estará difundiendo también sus propios datos personales.
Eso le expone directamente a acciones legales por parte del centro. En el contexto de unas oposiciones, donde la reputación y la ética son valores fundamentales, pocos alumnos estarán dispuestos a arriesgarse a un conflicto legal por compartir un vídeo que los señala como responsables.
Un ecosistema de seguridad, no solo un aula virtual
En definitiva, cuando un centro elige nabbü no está solo comprando un aula virtual bonita y funcional. Está adquiriendo un ecosistema de seguridad diseñado desde cero para proteger su activo más valioso: su contenido.
El cifrado de acceso, las limitaciones de reproducción, la imposibilidad de descarga de vídeos, las marcas de agua personalizadas y la identificación personal de cada alumno dentro del propio material conforman una barrera defensiva. Pocas plataformas en el mercado pueden igualarla.
Olvida el miedo y lánzate al mundo digital
Así que si tu academia todavía no se ha lanzado al mundo digital por miedo a perder el control de tus materiales, ya puedes dejar ese miedo atrás.
Con nabbü, el contenido sigue siendo tan tuyo como el primer día. Y tus alumnos acceden a él en las condiciones que tú decidas, sin sorpresas y sin fugas.
La tranquilidad de saber que tu trabajo está protegido no tiene precio. En nabbü te la garantizamos.
No esperes más. Pide una videollamada de 15 minutos y te mostraremos cómo funciona en directo.
